ARTICULOS

49.- Cervantes J., Rojas G., Anton J.

Changes in Gallbladder Surgery: Comparative Study 4 years before and 4 years after Laparoscopic Cholecystectomy.
World J Surg 1997; 21(2): 201-204.
Summary: Operative procedures on the gallbladder and biliary ducts have undergone a profound transformation since the introduction of laparoscopic techniques in general surgery. As the benefits of minimally invasive procedures become universally known, patients are seeking surgery at an earlier stage, resulting in an increased number of cases for elective surgery and a considerable reduction in emergency operations, morbidity, need for intraoperative cholangiography (IOC), fewer common bile duct (CBD) explorations, shortened hospital stay, and reduced overall costs. The early criteria for IOC and the need for CBC explorations must be reevaluated in view of the observed changes and appropriate modifications made. Looking at the present trends, it seems that the routine use of IOC is not justified in the average patient who presents for laparoscopic cholecystectomy with no history of jaundice or pancreatitis, normal liver function tests, and a normal-size CBD on ultrasonography. Under those conditions, the chance of leaving an unsuspected stone in the CBD is less than 1%; and if it happens the stone can be easily retrieved by endoscopic sphincterotomy as an outpatient procedure.

48.- Rojas G., Hernández A., Ponte R., Gerson R., Arcos L., Guzmán de Alba E.

Manipulación Endovascular Percutánea de Catéteres Venosos Centrales Colocados en Posición Incorrecta.
Cirujano General 1996; 18(4): 276-279.

47.- Rojas G., Cervantes J., Kleinfinger S., Dabbah J., Kleriga E., Guzmán de Alba E.

Lesión Vascular Iatrogénica durante Laminectomía Lumbar.
Rev Mex Angiol 1996; 24(3): 50-54.
Resumen: En una revisión de 14 años de laminectomía lumbar en el Hospital ABC se presentaron cuatro casos de lesión vascular iatrogénica: uno con laceración de la vena cava inferior (VCI), uno con laceración de la vena ilíaca común izquierda, uno con laceración de la arteria ilíaca común derecha y uno con pseudoaneurisma de la aorta abdominal. El sitio de laminectomía lumbar fue L4-L5 en dos pacientes y L5-S1 en dos. El tipo de reparación vascular fue: venorrafia primaria en uno, manejo conservador en uno, resección arterial segmentaria, embolectomía distal con anastomosis término-terminal en uno y resección del pseudoaneurisma, embolectomía y colocación de injerto bifurcado aorto-bi-iliaco (PTFE 18 x 9 mm) en uno.
Mortalidad: un caso (25%), quien tuvo laceración de la VCI, manejado conservadoramente por un cirujano general (ninguno de los autores del trabajo) consultado por el cirujano ortopedista. Morbilidad dos casos: encefalopatía isquémica en uno, trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar y pancreatitis aguda en otro.
Conclusiones: El presente trabajo ilustra claramente que el daño vascular iatrogénico durante laminectomía lumbar, a pesar de ser una complicación catastrófica, si es oportunamente diagnosticada y tratada permite una sobrevida del 100%; el tratamiento conservador está total y absolutamente contraindicado.

46.- Rojas G., Gerson R., Cervantes J., Arcos L., Villalobos A., Ponte R.

Trombosis Venosa Profunda y/o Tromboembolismo Pulmonar en el Paciente Oncológico.
Rev Inst Nal Cancerol (Mex) 1996; 42(2): 92-96.
Resumen: Los pacientes oncológicos frecuentemente presentan, durante el curso de su enfermedad, complicaciones de trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar, las cuales son de difícil tratamiento y control con anticoagulantes. Presentamos nuestra experiencia de 8 años, durante la cual 23 pacientes con cáncer, trombosis venosa profunda y/o tromboembolismo pulmonar requirieron de la colocación del filtro de Greenfield.
Se discute la fisiopatología y frecuencia de la tendencia trombótica en los pacientes con cáncer y la incidencia de neoplasia oculta en el enfermo con trombosis venosa profunda. Se menciona y presentan los resultados de trombosis venosa profunda iatrogénica asociada al empleo de catéteres Broviac-Hickman y Port-A-Cath que frecuentemente son utilizados en el tratamiento quimioterapéutico de estos pacientes.

45.- Rojas G., Cervantes J., Arcos L., Ponte R., Galicia J.

Empleo del Filtro de Greenfield en Posición Suprarrenal.
Cir Ciruj 1996; 64: 102-107.
Resumen: De agosto de 1987 a enero de 1995 en el Hospital ABC, 111 pacientes requirieron de la colocación del filtro de Greenfield, de los cuales en 12 (10.81%) se colocó en posición suprarrenal. El 100% de estos pacientes fueron del sexo femenino, con edad promedio de 58.5 años. Las indicaciones para su colocación fueron: contraindicación para anticoagulación 50%, falla terapéutica de la anticoagulación 41.66% y 8.33% con un gran coágulo flotante en la vena cava inferior.
Estos 12 pacientes requirieron la colocación de 15 filtros: tres de acero inoxidable y 12 de titanio. Se utilizó el acceso yugular interno derecho (VYID) en el 100% de los enfermos: en tres por venodisección y en nueve por venopunción o técnica percutánea. En todos se practicó cavografía y control fluoroscópico. No hubo mortalidad operatoria.
Observamos morbilidad operatoria en dos pacientes (16.66%): un paciente con neumotórax durante la punción percutánea de la (VYID) y otro paciente, presentó pequeño cuadro de embolismo gaseoso sin repercusiones hemodinámicas. Tres pacientes requirieron de la colocación de dos filtros cada uno. El tiempo de seguimiento varió de uno a 48 meses (promedio 14.95 meses) durante el cual cinco pacientes (41.66%) fallecieron en un promedio de 11 meses por causas no relacionadas con el filtro. Siete pacientes (58.33%) sobrevivieron a un seguimiento promedio de 20.5 meses. Tanto en los pacientes que fallecieron como en los que sobrevivieron no hubo datos de reembolismo pulmonar ni de trombosis de las venas renales.
Concluyendo que en aquellos pacientes que se requiera la interrupción quirúrgica de la vena cava inferior por arriba de las venas renales, el empleo del filtro de Greenfield en posición suprarrenal ofrece un método seguro con nula mortalidad y sin evidencia de reembolismo pulmonar o de trombosis de las venas renales.

44.- Rojas G., Cervantes J., Arcos L., Gibovich V., Colin V.

Aneurismas de la Aorta Abdominal.
5 años de Experiencia en el Hospital American British Cowdray.

Rev Mex Angiol 1996; 24(2): 34-39.
Resumen: De enero de 1990 a julio de 1995 en el Hospital ABC, a 31 pacientes (28 masculinos y 3 femeninos) se les practicó resección de aneurisma de la aorta abdominal infrarrenal, con variación de edad de 46-82 años (64.73 años). De éstos, en 18 pacientes (58.6%) la cirugía fue electiva (CE) y en 13 (41.93%) fue de urgencia (CU); en este último grupo cinco pacientes (38.46%) se presentaron con estabilidad hemodinámica y ocho (61.53%) se encontraban inestables con datos francos de choque hipovolémico.
En ambos grupos los principales factores de riesgo fueron: tabaquismo en un 80.64% e hipertensión arterial en un 38.70%. En el 77.41% de los enfermos su estado físico según la American Society of Anesthesiology fue ASA III-IV y en un 13% de ellos ASA V. El tamaño promedio del aneurisma en el grupo de CE fue de 7.25 cm y en el de CU de 10.21 cm.
No hubo diferencia estadísticamente significativa en el tiempo quirúrgico (CE 4.50 horas vs CU 4.7 horas) ni en el pinzamiento aórtico (CE 94 minutos vs CU 83.12 minutos). El promedio de estancia hospitalaria fue 5.42 días menor en los pacientes operados electivamente.
La morbilidad operatoria fue similar en ambos grupos (CE 55.5% vs CU 53.8%), siendo las complicaciones pulmonares las más frecuentes.
La morbilidad operatoria en CE fue del 5.5% y en CU del 23.07%, siendo ésta del 0% en los pacientes hemodinámicamente estables y del 37.5% en los inestables.
Conclusiones: Los resultados de esta serie son altamente satisfactorios y equiparables a los reportados en la literatura. Indudablemente es mucho mejor operar electivamente a los pacientes con aneurismas de la aorta abdominal.

43.- Cervantes J., Chousleb A., Rojas G., Shuchleib S., Kleinfinger S., Anton J.

Resección Pulmonar por Toracoscopía en el Tratamiento del Neumotórax Recurrente.
An Med Asoc Med Hosp A.B.C 1996; 4(12); 60-63.
Resumen: Los autores presentan su experiencia inicial con la toracoscopía en la resección de segmentos pulmonares afectados por bulas enfisematosas causantes de neumotórax recurrente. La revolución en la cirugía de invasión mínima se ha extendido a todos los campos, incluyendo a la patología torácica. Los pacientes que antes requerían amplias toracotomías y muchos días de incapacidad pueden ser ahora tratados de manera rápida y eficaz por métodos toracoscópicos.

42.- Cervantes J., Rojas G., Galicia A.

Revascularización Distal en la Isquemia Crítica de Miembros Inferiores.
Cir Ciruj 1995; 63:208-213.
Resumen: Presentamos nuestra experiencia en el Hospital ABC de enero de 1985 a diciembre de 1994 con el manejo de 65 pacientes con edad promedio de 70.5 años que requirieron 67 revascularizaciones distales. La indicación para cirugía fue la presencia de isquemia crítica (dolor en reposo, úlcera no cicatrizante o gangrena). Más de un tercio de los pacientes ya estaban programados para amputación mayor. Los factores de riesgo fueron: diabetes mellitus, 63.8%; cardiovasculares 61.7%; tabaquismo 35% e insuficiencia renal crónica 3.0%. El modo de revascularización fue femorodistal en 71.4%, poplíteo-distal en 20.4% y secuencial en 8.1%. El tipo de injerto utilizado fue de vena safena con técnica in situ 77.5%, politetrafluoretileno (PTFE) en 18.3% y compuesto (PTCFE+ vena safena) 4.0%. La mortalidad en los primeros 30 días fue de cuatro pacientes (6.1%) con morbilidad operatoria en 16 casos (24.6%), la mayoría por problemas de herida. El tiempo de seguimiento promedio fue de 22.9 meses. Se logró salvamento de la extremidad en 82.2%. No hubo diferencia estadísticamente significativa en la permeabilidad primaria o en el salvamento de la extremidad entre los pacientes diabéticos y los no diabéticos (80.7%-70.7% vs 77.7%-83.3%). En conclusión, con una actitud más agresiva en el manejo logramos obtener el salvamento de la extremidad del 82.3% en este grupo de pacientes con isquemia crítica, que en su mayoría eran candidatos para amputación mayor.

41.- Arcos L., Rojas G., Cardona V.

Complicaciones Abdominales en Cirugía Cardíaca.
Cir Ciruj 1995; 63: 191-4.
Resumen: Las complicaciones intra-abdominales en cirugía cardiaca son poco frecuentes (0.41-2%) pero se asocian a una elevada mortalidad (25-66%).
En un periodo de seis años en el Hospital American British Cowdray en la Ciudad de México, se operaron del corazón 228 pacientes, de los cuales cuatro (1.75%) desarrollaron cinco complicaciones intra-abdominales: dos colecistitis alitiásica aguda, uno sangrado del tubo digestivo alto, uno perforación intestinal por úlcera isquémica, y uno hematoma de la pared abdominal.
Tres pacientes requirieron cirugía. El diagnóstico de síndrome abdominal agudo en pacientes pos operados de cirugía cardiaca ofrece gran dificultad, pero su pronto reconocimiento y tratamiento, médico o quirúrgico, contribuyen a disminuir su alta morbilidad y mortalidad.

40.- Cervantes J., Rojas G., Vega G, Anton J.

Colecistectomía por Laparoscopía en la Séptima, Octava, Novena y Décima Décadas de la Vida.
Cir Ciruj 1995; 63: 169-73.
Resumen: Se comunica la experiencia del Hospital ABC en la práctica de la colecistectomía laparoscópica en pacientes mayores de 60 años operados en un periodo de tres años. Se incluyen 187 casos, con múltiples padecimientos asociados y sus consecuentes factores de riesgo. En 60% de los casos la cirugía fue electiva y en 40%, de urgencia.
Hubo 22 casos de complicaciones de los cuales siete requirieron re-operación y en cinco (2.6%) fue necesario convertir a cirugía abierta. La mortalidad fue de 1.6%. El 73.2% de los pacientes abandonó el hospital al transcurrir 48 horas.
Al comparar estas cifras con las reportadas en la literatura nacional e internacional para colecistectomía tradicional en pacientes de edad avanzada, se observa que los resultados de la cirugía laparoscópica son claramente superiores.